Turistas y barceloneses: ni contigo ni sin ti

Durante el año 2017 llegaron a Barcelona más de 12 millones de turistas, según datos extraídos del “Anuari Estadístic de Barcelona 2017”. Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, la capital catalana ha experimentado un auge de visitantes. Sin embargo hoy en día, los residentes están viviendo las consecuencias. Las protestas y actos vandálicos en contra del turismo han propiciado la turismofobia.

Texto de Ana María Barbero y Jaume Cladera.

Fotos de Jaume Cladera.

Más allá del beneficio económico para Barcelona, cuya actividad turística emplea a centenares de miles de persones de forma directa o indirecta, en los últimos años se ha desarrollado la turismofobia, el rechazo de los residentes de un destino vacacional hacia los turistas que los visitan.

Un sentimiento extendido a muchos barrios como Vila de Gràcia, El Carmel, Sant Antoni o el Gòtic, entre otras zonas residenciales que han visto como el turismo ha conseguido desplazar a muchos vecinos de sus casas y de sus calles.

El turismo ha conseguido desplazar a muchos vecinos de sus casas

Vila de Gràcia era un barrio tranquilo de Barcelona. Desde que han llegado los turistas ha cambiado a peor” dice Josep, vecino del barrio desde hace 40 años “antes era más tranquilo y solo vivíamos los locales. Ahora está lleno de extranjeros. No me gusta”. En el barrio los vecinos afirman que la llegada de turistas ha provocado “el aumento de los alquileres y la gentrificación del barrio”. El precio medio del alquiler en Vila de Gràcia  se sitúa en los 910 euros mensuales, según datos de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona.

TURISMOFOBIA_BARCELONA_02
Pancarta contra

Un precio elevado que tiene su causa en el alquiler turístico ilegal, que es muy superior a la cifra de 1080 viviendas turísticas registradas en el barrio por el ayuntamiento. Esta circunstancia provoca que muchos residentes sean “expulsados” de sus hogares, que pasan a ser dedicados a uso turístico. Tanto es así, que según cifras de la consultoría inmobiliaria AirDNA -recogidos durante agosto de 2018-, en Barcelona Airbnb comercializa 20.786 alojamientos.

En Barcelona, la compañía Airbnb comercializa 20.786 alojamientos

Un claro ejemplo de esta “expulsión” se encuentra en Vila de Gràcia, donde hay balcones en los que cuelgan banderas quejándose de la subida de los precios de la vivienda. “Me gustan los turistas. Yo soy turista cuando viajo por el mundo. Sin embargo no me gustan los efectos negativos que los vecinos de Vila de Gràcia están viviendo”, manifiesta Teresa, panadera del barrio, “la gente se queja de que los alquileres suben y se tienen que ir del vecindario”. Sin embargo, la opinión no es unánime el todo el barrio, “El turismo nos da de comer y nunca hay que morder la mano que te da el pan que te llevas a la boca”, apunta Francisco, vecino del barrio y trabajador del sector de la restauración.

El rechazo al turismo se ha extendido a áreas de Barcelona en las que en los últimos años se ha vivido un boom por la llegada turistas, que podría haber sido originado por los conflictos bélicos en los destinos vacacionales del norte de África. Esta situación ha provocado una desviación de los flujos turísticos hacia el mediterráneo europeo. La saturación derivada ha provocado la explosión de áreas antes vírgenes como los búnkeres del Carmel. El colapso circulatorio en las inmediaciones del Parc Güell, provocado por los buses turísticos  que cada día llegan al parque. O el hecho de que la circulación por Barcelona en cualquier día de verano se convierta en una odisea difícil de superar.

TURISMOFOBIA_BARCELONA_03.jpg
Grafiti contra el turismo: “Turistas: iros a casa”, búnkeres del Carmel

Todos estos ingredientes han desencadenado la aparición de grafitis con eslóganes como Tourist go home” por toda la ciudad. “Intentamos borrar las pintadas antiturismo en cuanto tenemos conocimiento de ellas. No queremos que los turistas se sientan incómodos al verlas”, comenta Ignacio Alba, trabajador del Parc Güell, “muchas veces no se enteran qué significa porque están en castellano o catalán, el problema se presenta cuando están en inglés. No dan buena imagen a la ciudad”.

La turismofobia ha propiciado la pintada de grafitis contra el turismo por toda la ciudad.

Y es que hay organizaciones que han sido especialmente combativas con las consecuencias negativas del turismo para Barcelona. Arran, organización de la izquierda anticapitalista e independentista catalana, ha perpetrado diferentes escenificaciones contra el turismo. El pasado 9 de julio dos integrantes del grupo asaltaron un bus turístico con una pancarta que rezaba “Paremos la masificación turística en los Països Catalans”  y a continuación lanzaron dos botes de humo a la parte superior del bus.

Los empresarios del sector han mostrado su preocupación por el incremento de hostilidad hacia el turismo.  El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos advirtió a principios de julio del incremento de la “turismofobia” en la ciudad y criticó la complicidad del gobierno de Ada Colau. El primer teniente de alcalde Gerardo Pisarello calificó el ataque de Arran como “un acto simbólico” y remarcó que no se habían producido daños. Gabriel Gené, presidente de la patronal de comerciantes Barcelona Oberta afirmó que la respuesta del Ayuntamiento era intolerable y que era mejor  que se quedaran callados antes que intentar legitimar un acto como ése.

Mientras tanto, una parte importante de los barceloneses observan como la ciudad se está viendo desbordada por el auge turístico. Por el momento, no hay soluciones a la vista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s